El amor que nos vuelve malvados

RAQUEL FRIERA
Siempre que encuentro a Chus*, hablamos de literatura y tengo la sensación de que, mientras charlamos, va trazando, en todos esos mapas borrosos que pongo sobre la mesa, líneas brillantes que me descubren nuevas rutas hacia islas llenas de tesoros. Recuerdo un día que me habló de lo que significa para él la voz en la escritura, de lo difícil que es tener esa capacidad de crear artefactos narrativos precisos y sólidos. Una vez más, sus matices iluminaron el camino hacia nuevas lecturas y modos de ver. «Y, además de voz, un escritor necesita siempre una historia», dijo, porque sin ella, esa estructura sensible no se sostiene.

Hoy me he acordado de esa tarde y de sus palabras cuando revisaba mis notas sobre El amor que nos vuelve malvados, de Marina Sanmartín Pla, y he abandonado mi propósito de escribir sobre Sara, Eduardo, Consuelo, Irene y Jeremías Prun y de lo extraordinario que resulta encontrar en una novela un coro de personajes que puedan interpretar con tanta contención una partitura tan apasionada. Porque lo importante es que ésta es una novela arrebatadora, escrita por una autora que, sin duda, tiene voz, y esa voz nos revela una personalidad narrativa poderosa que nace del equilibrio infrecuente entre instinto y buen oficio. Y la historia llega con la contundencia necesaria como para poner en marcha todos esos mecanismos formales que funcionan con absoluta precisión.

En esta ocasión no hay matrioskas como en La clave está en Turgueniev y el juego formal es más sutil y también más complejo. Los personajes necesitan abrir canales paralelos: grabaciones, cartas, recuerdos o fragmentos literarios, nuevas vías de expresión que se convierten en pasadizos secretos que nos llevan hasta habitaciones oscuras. Un recorrido marcado por el azar y el paso del tiempo.

Marina Sanmartín nos propone arañar el espejo para ver, al otro lado, un paisaje hermoso y desolado por el que transitan personajes heridos. Heridos y peligrosos porque saben que pueden sobrevivir.

–Mi piel es de arena, cuando me acaricio la noto plagada de cráteres. Palpo los hoyos con los dedos. Están ahí, aunque nadie pueda verlos excepto yo misma: mi cuerpo está podrido, repleto de agujeros y va a desaparecer… Eduardo se niega a reconocerlo, pero él también ha sido desterrado. Nuestra casa ya no es nuestra casa; esta ciudad ya no sirve; es como si la realidad se hubiera vuelto de plástico. Hemos sido condenados al exilio y la vida que construimos se ha transformado en un país desconocido. Esa es la descripción perfecta: soy una extranjera en mi propia habitación… y usted cree que podrá ayudarme. Lamento decepcionarle, doctor. Es tarde: se ha abierto una brecha.

(Fragmento de ‘El amor que nos vuelve malvados’)

Marina Sanmartín Pla (Valencia, 1977) es licenciada en periodismo. Actualmente, después de más de seis años ejerciendo de librera, trabaja en el departamento de comunicación de una gran librería. Antes de El amor que nos vuelve malvados, publicó un libro de relatos, La vida después (Baile del sol), y una novela, La clave está en Turgueniev (Eutelequia). Ha participado en la antología Mujeres cuentistas (Baile del sol) y colabora en distintas revistas y publicaciones. También es “La fallera cósmica”; el blog del mismo nombre recibió el premio Revista de Letras al Mejor Blog Nacional de Creación Literaria en 2010.

 

Portada de El amor que nos vuelve malvadosEl amor que nos vuelve malvados
Marina Sanmartín Pla
Principal de los libros
Barcelona, 2014
192 páginas

 

 

 

* Chus Fernández (Uviéu, 1974), escritor, es autor de las novelas Los tiempos que corren (Premio Asturias Joven 2001 de narrativa), Defensa personal (Premio Tiflos de novela 2003) y Paracaidistas (Trea, 2011).

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