Manu Brabo. Verdades como Puños

Revuelta en Egipto, fotografía de Manu Brabo.

ALBERTO SUÁREZ

Cualquiera de nosotros comienza el día consultando las ediciones digitales de los medios de comunicación al despertarse. Cualquiera de nosotras se toma a lo largo del día un café mientras hojea un periódico. Todos los días de cualquier año siempre hay una información sobre una guerra o sobre un desastre natural, sobre un cambio de régimen político o sobre una revuelta. Miramos la foto, leemos el titular, damos un sorbo al café, buscamos instintivamente otra noticia, la foto duele, molesta. Son muertos, son refugiados, son desvalidos, sufren. Nosotros no. Sólo un poco, por ellos. Ellos están lejos. No podemos hacer nada. ¿No podemos hacer nada?

Podría decirse que todos los individuos del planeta han vivido una guerra o sus consecuencias a lo largo de su vida. En todos los continentes. Y si no la han vivido han oído y visto sus secuelas a sus progenitores. Y sin embargo, estamos inmunizados ante la guerra. La guerra sigue sucediendo, sin tregua, cambia de escenario pero sigue sucediendo. La guerra es terrible, pero mueren otros. No nosotros que estamos con nuestro café buscando otra noticia, una positiva, una que nos quite el mal sabor de boca.

La guerra nos molesta, incluso se la denomina con eufemismo «Conflicto armado». Y nos molesta gracias al trabajo de los reporteros y reporteros gráficos que hacen sus crónicas y toman sus instantáneas desde la misma guerra. Ellos nos hacen pensar. Ellos traen la guerra que no vemos hasta nuestros ojos. Ellos nos hacen pasar un trago amargo. Nos hacen actuar. Cualquier muerte nos recuerda nuestra propia muerte, o la de nuestros seres queridos. Y vemos morir niñas y niños, en Siria por ejemplo. Y actuamos. Interpretamos un papel. El de ciudadano impotente frente al fanatismo, la política y los intereses económicos de las grandes potencias. Así actuamos. Y vemos muertos y armas. Destrucción. Desolación y lágrimas. Vemos rabia. Vemos nuestra propia vergüenza. Y miramos a otro lado.

El entrenador del Real Madrid confía en sus jugadores. Menos mal… siempre es mejor apretar y levantar los puños para celebrar el gol de la victoria, que apretar y levantar los puños para pedir el fin de una guerra, el respeto de los derechos humanos. Pero la imagen de esa guerra, queda ahí en nuestra memoria. Queda en las hemerotecas, queda en Internet. Queda. Queda porque un profesional estuvo allí para documentarlo, para que no se olvide a las víctimas, para que en esa foto pueda leerse en todos los idiomas del mundo por siempre, y sin una sola letra, la palabra injusticia.

 

Manu BraboManu Brabo, (Xixón, 1981) es un reportero gráfico freelance cuyo trabajo se centra principalmente en los conflictos sociales en todo el mundo. Desde 2007 ha trabajado en el impacto de los desastres naturales, los cambios políticos, levantamientos, revoluciones y guerras en países como Honduras, Bolivia, Kosovo, Libia, Egipto, Siria, etc.

Durante los últimos años, Manu ha estado trabajando por varias organizaciones no gubernamentales y agencias de noticias internacionales como la EPA o la AP y sus fotos han sido publicados en los blogs, revistas y periódicos más importantes del mundo.

En 2013 obtuvo, junto a otros compañeros de la agencia AP, el premio Pulitzer en la categoría de Breaking News Photography. El jurado reconoció la calidad de su trabajo realizado bajo peligro extremo.

Sitio web de Manu Brabo.

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