Músicos nuevos, música antigua

El intento de escribir sobre música y músicos es casi un sinsentido: intentar atrapar en palabras las sensaciones de algo tan inmaterial es muy difícil. Por ello, en los párrafos que siguen se intenta explicar el trabajo (aquí se pueden introducir diversos adjetivos superlativos) de Forma Antiqva, un conjunto musical asturiano cuyo núcleo fundamental son tres hermanos, Pablo, Daniel y Aarón Zapico; a ellos hay que añadir unos cuantos nombres para completar el elenco de un proyecto que nació hace trece años, en 1999. La labor de los músicos reproduciendo obras concebidas hace siglos es difícil y, por supuesto, apasionante.

Este grupo, que está enraizado en Asturias y tiene sus orígenes más inmediatos en el valle del Nalón, ha conseguido premios varios y diversos reconocimientos a estos años de esfuerzo. En este tiempo, han desarrollado una actividad intensa y sus actuaciones han sido numerosas, tanto nacionales como internacionales. Y una prueba más de su reconocimiento han sido sus grabaciones para un sello de referencia, como es el editor muniqués Winter&Winter.
El interés por estos músicos se justifica sobre todo por sus formas nuevas, por una manera más fresca y más interesante de entender y disfrutar de la música, más lúdica en definitiva; al fin y al cabo, no existe arte más asociado a la diversión que éste. Lo más encomiable de este conjunto es, valgan los tópicos, su frescura y su capacidad de innovar y de atraer gente nueva al mundo de la música. En esta reseña existe la dificultad habitual de intentar reflejar en palabras cómo durante unos minutos, una hora, los sonidos transmiten emociones y después se esfuman dejando las impresiones en el oyente; no se plasma y fija en un lienzo, ni posee la materia del mármol de una escultura, ni podemos caminar por su interior como en una catedral.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*