Juan Muñiz: «En Asturies aún no hemos encontrado una ciudad romana pero aparecen muchos establecimientos rurales con una calidad decorativa y constructiva muy grande»

Juan Muñiz.
Juan Muñiz.

HENRIQUE G. FACURIELLA
Juan Muñiz (Uviéu, 1976) es arqueólogo y ex-presidente de la Asociación de Profesionales Independientes de la Arqueología de Asturias (APIAA). Continuador de las excavaciones en Jordania del profesor Juan Fernández-Tresguerres, Muñiz ha trabajado también en diversos yacimientos asturianos, como los de La Rúa (Uviéu), La Carisa (Ḷḷena), Veranes (Xixón), Valduno (Les Regueres) o el castillo de Gauzón (Castrillón). En mayo de 2018 hacía público, como director técnico de la excavación, el descubrimiento de un mosaico romano de una calidad excepcional en el yacimiento de San Martín, entre Andayón y La Estaca (Les Regueres), un hallazgo que ha puesto de nuevo el foco de los estudiosos en las características que revistió la romanización en el territorio asturiano.

–¿Qué es lo que se ha encontrado en Andayón?
–En 2013, habíamos hecho unos trabajos de arqueología de gestión para la ampliación de la carretera de La Estaca a Andayón y, al hacer la limpieza del perfil, habíamos visto que había una serie de habitaciones con material latericio, cerámica y, sobre todo, pintura romana interesantísimo, pero por el presupuesto reducidísimo que teníamos y porque la obra le competía a la Consejería de Infraestructuras no se podía hacer ninguna intervención arqueológica más allá de la documentación. Entonces, a base de insistir y con la colaboración del Ayuntamiento de Les Regueres, lo que hicimos fue, dentro de la finca, un sondeo de cinco por cinco metros para tratar de ver las paredes de esas habitaciones, en las que nosotros habíamos observado presencia de pintura. Y la sorpresa fue que, al abrir esas habitaciones, que estaban donde nosotros creíamos, su suelo no era normal, sino que era el mosaico y un mosaico en un estado de conservación excepcional. Pero ni por lo más remoto habíamos pensado que, en el primer sondeo, íbamos a encontrar un mosaico como el que encontramos. Nosotros buscábamos las habitaciones porque estaban decoradas con pintura y porque merecía la pena que la villa fuera reconocida y ver cuál era la dimensión de la construcción.

–¿De qué época data la villa?
–La villa es, sin duda, romana; es un palacio, la casa de alguien muy adinerado, de una persona rica. Estas casas tienen una vida muy larga y es muy fácil que pertenezcan a un siglo pero continúen en uso durante los siguientes. Nosotros tenemos datos objetivos para creer que la construcción es del siglo II pero la mayoría de los materiales que encontramos tanto nosotros como en las excavaciones de los años 50 y 60 son de la tardoantigüedad. Esto tiene una explicación muy sencilla. Dentro de edificios del siglo XVIII, como el palacio de Bolgues o el palacio de Paladín, también en Les Regueres, hay una tele que, evidentemente, no pertenece a la época en la que se edificaron. Entonces, el edificio se construyó cuando se construyó, pero los que viven dentro van adaptándose a las modas y a los gustos. Esta casa tiene seis cargas distintas de pintura una sobre otra; las modas fueron cambiando y, por eso, casi todo el material que aparece es del siglo IV –quizá del V también– pero la construcción primigenia nosotros creemos que es del siglo II.

–¿Cómo sería la estructura de la casa?
–Ahora es muy difícil hacerse una idea porque nosotros hemos excavado un pabellón distinto del que se excavó en los años 50, entonces, no sabemos qué planta tiene, si hace una L, si hace una U… Desde luego, lo que hay es un patio central, pero, más allá de eso, no puedo hacerme una idea. Un buen dato nos lo aportaría hacer un georradar, que nos daría una planta más o menos definitiva de la edificación tal como era.

Detalle del mosaico encontrado en la villa de Andayón o de San Martín. Abril de 2018.
Detalle del mosaico encontrado en la villa de Andayón o de San Martín. Abril de 2018.

–¿Cuál es la importancia de esta edificación a la hora de entender la Edad Antigua en Asturies?
–Hasta ahora, los estudios sobre los procesos de romanización hablaban siempre de la existencia de una ciudad romana y, luego, núcleos dispersos. Sin embargo, la arqueología está diciéndonos que no se ha encontrado esta ciudad romana y, sin embargo, sí aparecen muchos establecimientos rurales, que, además, no son de cualquier clase, sino que están apareciendo establecimientos rurales con una calidad decorativa y constructiva muy grande. En el suroccidente tenemos los ejemplos de las minas y la domus que hay dentro del Chao Samartín; sabemos que, en época romana, hay una ocupación de los castros que venían de época prerromana, y ahora vemos que estas villas que se establecen en el campo son villas de una entidad muy notable y residencia de personas adineradas, lo que indica que hay un mercado y que estas personas están beneficiándose tanto de este mercado como de una actividad agrícola. Creo que a esto es hacia lo que hay que reorientar los estudios de la romanización del territorio de Asturies. Esto no quiere decir que se abandone la línea de la existencia de una ciudad –desde luego, si es que la hay, en Xixón no está– pero se ve que cobran peso establecimientos de tipo rural como este de San Martín –donde ya es el segundo mosaico que se recupera de la misma villa–, el de La Vega’l Ciigu (Ḷḷena), Les Muries (Beloño, Xixón), Veranes (Xixón), Puelles (Villaviciosa)…; es decir, que hay una serie de establecimientos salpicando la geografía asturiana que nos indican que quizá sea esta la manera como se vertebró el territorio en época romana y no como se pensaba hasta ahora. Pero esto, por supuesto, es solo una hipótesis, nosotros solo aportamos datos.

–¿Cómo se articulaban las relaciones económicas y sociales entre el dueño de la villa y la población?
–Nosotros estamos seguros de que su medio de vida estaba vinculado con el tránsito de mercancías por el camino que va de Lucus Asturum (Llugo, Llanera) a Lucus Augusti (Lugo, Galicia), es decir, que se beneficiaba económicamente de estar cerca de este camino, que pasa por Les Regueres, por el puente de La Carril, y que se solapó, después, con el Camino de Santiago. La explotación agraria es, posiblemente, el tipo de actividad productiva más habitual en este tipo de establecimientos. En Las Murias (La Doriga, Salas) excavó Rogelio Estrada hace unos años un tipo de asentamiento distinto, era una statio, un lugar de descanso para los que iban por ese camino, es decir, una venta, una posada. Pero este no, este, sin duda, era una explotación agrícola. Tenemos la casa del señor, la casa del dueño, y cerca –a unos metros, no a unos kilómetros– tiene que encontrarse el lugar donde vivía la gente que trabajaba para él, la gente que le cuidaba el ganado, que cultivaba el campo o que realizaba cualquiera de las actividades con las que este señor se beneficiaba; esta localización puede ser justo debajo del pueblo de Andayón o debajo del pueblo de La Estaca, pero en un sitio cercano tienen que estar las casas de esas personas que eran originarias de allí y cuya vida era trabajar para este señor. Quizá, siguiendo el río, encontremos algún tipo de apresamiento para un molino, es todo cuestión de abrir hipótesis e investigar. Desde luego, la calidad de la casa nos está diciendo que su dueño era un señor muy rico y que, por lo tanto, la actividad económica ni fue pequeña ni tuvo a poca gente trabajando para él, al contrario, encontraremos una zona de habitación de la gente que trabajaba para él amplia.

–¿Se puede conocer el origen del propietario, si era de origen romano o autóctono?
–Ahora mismo, no, pero, de todas formas, en la época de la que hablamos, como muy lejos procedería de Asturica (Astorga) o de Legio (Llión).

–¿El poblamiento de Asturies en esta época era una continuación de las estructuras anteriores o el poder de Roma impuso una ordenación del territorio completamente nueva?
–Roma organizó las cosas a su estilo, era un imperio y tenía su forma de hacer que las cosas funcionasen a su gusto. Sin duda, la población aborigen, primero tuvo un shock –que fue el chocar con una civilización que llega y te ocupa después de unas guerras que duraron años y que laminaron cualquier tipo de poder y organización alternativos– pero, después, a las gentes de aquella época no les quedó otro remedio que avenirse y vivir al estilo romano. Hay una documentación que demuestra que los castros se romanizaron y, si se tiene en cuenta que la ocupación romana en Asturies es de cinco siglos –más tiempo del que estuvieron los españoles en América–, es lógico pensar que sus habitantes acabaron viviendo como romanos. Otra cosa es que lo hiciesen de forma consciente. Nosotros, ahora, vivimos como los estadounidenses y no lo hacemos, en muchas ocasiones, de forma consciente o con una voluntad de seguir ese estilo de vida, sino porque es lo que vemos y por donde nos lleva la moda. Dentro de doscientos años podrán decir que esta es la época americana y aquí no hay ningún estadounidense, pero vestimos vaqueros, en nuestra televisión la mayoría de las series y películas son norteamericanas, etc. Al final, si convivían con una fórmula que funcionaba, los ‘asturianos’ que vivían en aquella época entraron por ella simplemente porque, económicamente, era una forma más segura que la que habían practicado ellos viviendo en pequeñas agrupaciones tribales o familiares y teniendo que luchar continuamente por el grano, algo que a Roma le sobraba porque tenía toda la meseta sembrada, por no hablar de todo el oriente medio.

–¿Eso quiere decir que se vivía mejor con Roma?
–Mejor que como vivían ellos, seguro que sí. Solo hay que ver la forma en la que se construía. Pasó lo mismo siglos después con la población hispano-goda en Al-Ándalus, las personas que vivían en la sierra en Córdoba cómo no iban a querer vivir con los musulmanes, si tenían una forma de vida infinitamente mejor que les facilitaba la existencia una barbaridad.

juan_muniz_02–Si en Asturies no había una ciudad al estilo de Asturica o Caparra, ¿cómo sería el poblamiento del territorio?
–Para descartar la existencia de una ciudad, habría que esperar a ver qué resultados daría la excavación sistemática de Llugo, en Llanera. Xixón ya demostró que no tiene una ciudad, que tiene un asentamiento romano pero que no es una ciudad ni nada parecido. Lo que creo es que en la zona de interés económico principal, que es el suroccidente, la minería tenía un sistema de ocupación militar; todos esos campamentos que están encontrando los arqueólogos de Roman Army (romanarmy.eu) tienen que ver con la facilidad de sacar toda esa materia prima a la meseta, donde ya había asentamientos más propicios para realizar los trabajos de tratamiento del oro y llevárselo donde ellos quisieran. En el resto de lo que hoy es Asturies, me da la impresión de que lo que vamos a encontrarnos son todos estos asentamientos rurales que comentaba –y otros como Puelles, cerca de Valdediós–, relacionados con explotaciones agropecuarias. Lo de Xixón, puede ser una fábrica de salazón, como Carmen Fernández Ochoa nos dijo, porque la entidad de la muralla es la que es, dentro no se descubren calles…, como decía Germán Ojeda hace unos días, hay que pensar que se trata más bien de una gran villa pesquera, que no tiene nada de malo, pero no es una ciudad.

–¿Qué diferencia al territorio de la Asturia Trasmontana del resto de la Hispania romana?
–La dificultad de las comunicaciones es fundamental. Cuando se excava tanto la vía de La Carisa como La Mesa, se ve que se producen reparaciones continuas. Esto nos está hablando ya de que era un problema mantener estas comunicaciones abiertas. Luego, el territorio mismo asturiano, las condiciones no son las de las actuales León o Castilla, donde se dan unas condiciones más favorables para la agricultura extensiva, una fórmula económica a la que seguramente estaban más acostumbrados. Aquí, sin embargo, no pueden explotar el territorio de esta forma, aunque tenían la explotación de los yacimientos de oro y minería de otro tipo, a la que, por cierto, no estamos prestando atención, como la minería del cobre en la zona de Piloña, que se sacaría por La Marea, la ruta que sube hacia el puerto de Tarna y que acaba en Segisama (la Sasamón actual, en Burgos). Estoy seguro de que encontraríamos una respuesta distinta a la cuestión de para qué se hicieron cada una de estas formas de comunicación entre la meseta y nuestro territorio.

–¿Qué atractivo tenía esta zona para las personas que venían del sur?
–Desde luego, el clima suave es el mayor atractivo, pues aquí no existen las diferencias térmicas de la meseta. Los estudios dicen que la península Ibérica era más cálida entonces que en la actualidad, por lo que vivir en León o en la Castilla actual suponía soportar una media de cuatro o cinco grados más que ahora. En esas condiciones, un clima más suave, con valles cerrados, que son mucho más frescos, era algo muy atractivo.

–Pero la villa de Andayón, con su calidad constructiva y decorativa, no se hace para estar poco tiempo.
–Eso desde luego, está claro que no es una villa de recreo, sino que hay residencia continuada en el tiempo porque nosotros tenemos documentadas siete habitaciones y un camino en sección –que ya se vio en 2013–; se ven también habitaciones que aún están por investigar en otra finca cercana, y luego está la iglesia de San Martín, que, como en otros casos –sin ir mucho más lejos, en Valdunu–, lo más probable es que se levantara sobre las termas. Quizá las personas que habitaron la villa eran militares retirados que estaban cansados de andar peregrinando por el centro de la península. Quién sabe.

En el siglo XX es cuando se nos ocurre poner una nave industrial en la vega o atravesarla con una carretera o canalizar el río… y es cuando perdemos todo el sentido de la ocupación geográfica del territorio.

–¿Qué relación tiene este poblamiento antiguo y tardoantiguo en lo que va a ser la ordenación territorial medieval?
–Entre el periodo de la romanización –del que no es que se conozca mucho, pero, al menos, se está investigando– y la Alta Edad Media –nacimiento del Reino de Asturies– hay un hiato de unos siglos donde la investigación nos aporta muy pocas cosas. Por eso es tan importante excavar en yacimientos como Seloriu y Rodiles, en Villaviciosa, o Argandenes, en Piloña, que están ofreciendo unas fechas muy interesantes y que nos hablan precisamente de ese periodo entre el siglo V y el IX, unos siglos en los que no sabemos exactamente lo que está pasando. Se cae el imperio romano pero no sabemos en qué momento se cristianiza el territorio –el nuevo poder que sustituye a Roma es, precisamente, el imperio cristiano–. La organización del territorio pasa, entonces, a ser una incógnita hasta que llegamos a los siglos VIII y IX, cuando se funda el Reino de Asturies. Yo creo que la sociedad se deja ir, que los señores y las familias ricas del último periodo de la romanización son los que continúan en los siglos siguientes, pero esto es solo una hipótesis, porque desde la documentación escrita no podemos decir nada y, desde la arqueología, muy pocas cosas. Hay que tener confianza en que las investigaciones de Argandenes sigan adelante y en que se abran otras excavaciones de ese periodo.

–¿Poblaciones actuales podrían estar sobre poblamientos de época tardoantigua?
–Segurísimo. El lugar que ocupan los pueblos, al lado de las vegas de sembrar, es el mismo desde la Prehistoria, porque hasta el siglo XX, que es cuando despreciamos los recursos naturales –poniendo, por ejemplo, polígonos industriales en sitios en los que se siembra–, los pueblos se ponen siempre pegados a la peña, normalmente a resguardo del norte y, si puede ser, recibiendo la luz natural. Se pegan a la roca para dejar la mayor extensión de tierra posible para cultivar. Valdunu, por ejemplo, está puesto en una esquina de una vega enorme y muy fértil y las casas que están pegadas a la peña está demostrado que están sobre el mismo pueblo que levantaron los romanos y que continuó en la Edad Media. En el siglo XX es cuando se nos ocurre poner una nave industrial en la vega o atravesarla con una carretera o canalizar el río… y es cuando perdemos todo el sentido de la ocupación geográfica del territorio. Pero, aparte de esto, es innegable que hay muchísimos núcleos de población actuales que están ocupando el mismo sitio que ya se ocupó en la tardoantigüedad y en la Edad Media.

–En caso de no hubiera habido una ciudad romana en Asturies, que son el origen de las sedes episcopales, ¿cómo se habría estructurado la iglesia local?
–Con las cuestiones eclesiásticas hay que tener muchísimo cuidado porque la documentación pelagiana (siglo XII) provocó, con su forma de redactar –yo no voy a decir que esté falsificada–, que se confundiese toda la terminología. Si, finalmente, en Llugo (Llanera) se encontrase el asentamiento urbano, tendríamos base para creer en la existencia de una sede episcopal allí. Lo único cierto es que no podemos, aún, poner una fecha para el inicio de la predicación cristiana en Asturies. Aunque creamos en la inscripción de la iglesia de San Martín de Argüeyes (Siero), que algunos la datan en el siglo V y otros en el VI, solo tendríamos esa. Sería muy interesante, con los estudios de las necrópolis que se están llevando a cabo, poder fechar, por fin, un enterramiento cristiano anterior al siglo VIII.

–¿Podría haber algún paralelismo entre la iglesia irlandesa, que estaba basada en los monasterios, y la asturiana?
–Los monasterios en Asturies de época altomedieval son monasterios familiares, es decir, grupos de personas que están dedicadas a una iglesia concreta. Por ejemplo, en Viñón (Cabranes), estoy seguro de que es una familia la que está cuidando de San Julián, que es una iglesia prerrománica, igual que sucede en Graméu, en el mismo concejo. Los monasterios altomedievales tienen un origen familiar en la gran mayoría de los casos, con una persona adinerada que pone los bienes a disposición de una comunidad formada por varias familias, y la iglesia, que funciona como polo de atracción para esa población, tanto desde el punto de vista religioso como civil.

–¿Podrían ser estas comunidades rurales el eslabón entre las poblaciones de la tardoantigüedad y las altomedievales?
–Hace poco, en unas jornadas de la Universidad de Uviéu, algunos investigadores se manifestaron en esa línea, pero es una época que yo no tengo especialmente investigada y tengo que confiar en lo que ellos ven. Si a la época del Reino de Asturies le llegan unas estructuras heredadas y no tenemos noticias de lo que hay por el medio, tenemos que decir que vienen de Roma. Quizá, efectivamente, estos establecimientos en torno a las iglesias sean los que reciban la herencia de Roma y la transmitan al Reino de Asturies, pero es necesario investigar más.

Trabajos arqueológicos en la villa de Andallón o de San Martín. Abril de 2018.
Trabajos arqueológicos en la villa de Andallón o de San Martín. Abril de 2018.

–Si abrimos el foco, en esa época entre la caída de Roma y el nacimiento del Reino de Asturies, el poder dominante en la península Ibérica es el reino visigodo de Toledo. ¿Qué sabemos de la presencia visigoda en Asturies?
–Muy poco. La mayoría son objetos relacionados con ritos funerarios, como el colgante de Gauzón –no es una moneda, es un colgante– o los enterramientos de Rodiles, donde las cucharillas de plata que aparecen nos indican que se hicieron según el rito hispano. En el caso de Rodiles hay que tener en cuenta también que los datos que conocemos son por la crónica de los que lo encuentran, que no fueron arqueólogos, sino que aparecieron durante la excavación de unas trincheras. El resto de objetos que se han encontrado y que se pueden ligar a la liturgia, como los jarritos de Pandabenes (Piloña), son hallazgos de ayalgueros, compradores de antigüedades…, es decir, que no aparecieron en una excavación arqueológica, por lo que no podemos darles un contexto ni vincularlos a una infraestructura. Es muy interesante la iglesia de Santa María de Villaverde (Cangues d’Onís) porque durante las excavaciones que se hicieron allí se documentó una fase altomedieval –siglo IX– debajo de la cual hay una construcción, pero como no se siguieron las excavaciones, no sabemos lo que hay debajo. Si continuáramos excavando ahí podríamos tener una respuesta más fiable. Otro yacimiento importante en este sentido es el de Argandenes (Piloña), donde –si Rogelio Estrada, el director, pudiera confirmar fechas– nos encontraríamos con restos que se remontan a la tardoantigüedad, además de que hay personas enterradas en un mausoleo, y esa gente llevaba apliques de metales. Cerca de allí, en lo que se conoce como «el castro», tiene que haber también un pueblo o un asentamiento similar, pero no un castro, porque no tiene esa forma. En cualquier caso, lo que se necesita es un presupuesto suficiente para excavar e investigar, porque nosotros en Andayón tuvimos que tapar el mosaico –el mejor mosaico de los cuatro que se han encontrado hasta ahora en Asturies– porque la excavación no estaba bien dotada económicamente. El Ayuntamiento nos dio todo el dinero que tenía, la propietaria de la finca nos dejó excavar sin pedir nada a cambio, pero la Consejería de Educación y Cultura, que es quien tiene la competencia en materia de patrimonio cultural, no ofreció financiación para continuar y tuvimos que volver a tapar.

–En el esquema territorial de época romana, ¿qué lugar ocupa Uviéu?
––En Uviéu no hay poblamiento –o, al menos, no está documentado– en época romana. La fuente de La Rúa es una infraestructura vinculada a uno de los caminos pero no se generó a su alrededor un poblamiento reconocible. Lo que sí que sabemos es que hay cinco o seis lugares que tuvieron ocupación en época romana: en El Cristo, Murias de Paraxuga; en Fitoria; en la zona de San Istiba hay muchos; la falda del Naranco está sembrada, pues el camino que iba de Lucus Asturum a Lucus Augusti pasaba por ahí –Ules, Villamorsé…–. Es decir, lo que es el concejo de Uviéu está salpicado de restos romanos, pero donde está la ciudad, aparte de la fuente de La Rúa y de alguna otra estructura que se excavó en la misma calle de La Rúa –pero que creo que está vinculada al camino que pasaba por ahí– no ha aparecido nada de entidad. Los capiteles de mármol, tanto los que se sacaron en las excavaciones de la catedral como los que sacamos nosotros excavando en La Rúa, pueden haber sido reutilizados en la época del Reino de Asturies; las monedas –que aparecieron en la calle del Águila y en la de Cimavilla– se utilizan durante siglos. No hay muralla, no hay casas… En las excavaciones que se hicieron en el solar del Museo Arqueológico, lo que encontró Otilia Requejo fue mucha documentación arqueológica altomedieval; esta zona –la de San Vicente, que es la poblada desde más antiguo en Uviéu– tiene documentado muchísimo siglo VIII y siglo IX, pero nada anterior a estas fechas, o, al menos, nada que haya trascendido.

–¿Puede datarse, entonces, la fundación de la ciudad en tiempos del Reino de Asturies?
–La fundación como tal no es ex novo, seguramente haya habido unas ruinas –en el propio Pacto monástico de San Vicente se dice «lugar deshabitado»– pero no una ciudad ni un pueblo de importancia. La villa, sin duda, se funda con el Reino de Asturies, pero como ciudad –con su policía urbana, poder municipal, etc.– aún habrá que esperar siglos, tal como defienden Sergio Ríos y César García de Castro.

–César García de Castro también defiende que la residencia real estaba en los terrenos de La Vega. ¿Qué encontraríamos ahí de ser cierta esta hipótesis?
–En las proximidades del claustro barroco del antiguo monasterio de Santa María de la Vega es donde estaría el palacio de Alfonso II, pero de él solo encontraríamos los cimientos en la zona más próxima al hospital de la Cruz Roja, ya que el resto está muy intervenido.

En el congreso internacional que estamos organizando en APIAA para el mes de julio vamos a poder avanzar en el conocimiento de lo que fue el Reino de Asturies y lo que significó en su época.

–¿Qué relación había entre Uviéu y Gauzón?
–Gauzón es un lugar defensivo, es un castillo que está puesto no solo por su función bélica –llegado el caso de un ataque–, sino también intimidatoria –para que se vea–. Gauzón tiene unas defensas muy interesantes del periodo del Reino de Asturies que nos están diciendo que el reino, en ese momento, tenía capacidad de defenderse. Quizá en esa época no tenían la idea ni de España ni de reconquista, pero sí sabían que había un territorio que era suyo y que no se lo tocaba nadie, ni siquiera por la costa. Luego está la vinculación con la Cruz de la Victoria, que en su inscripción se lee que fue realizada allí. A lo largo de los siglos posteriores, Gauzón siempre estuvo vinculado a reyes, a condes o a órdenes encargadas de custodiar esa parte de la costa asturiana –el mar llegaba entonces hasta el mismo castillo, las dunas de Salinas no existían–. Nos queda por ver si el castillo se colocó encima de una construcción anterior, lo que indicaría que el Reino de Asturies estaba utilizando un tipo de defensa preexistente.

–¿Cómo ven desde APIAA las celebraciones con motivo del 1300 aniversario de la fundación del Reino de Asturies?
–Como colectivo de arqueólogos, nos hubiera gustado que, aprovechando la celebración de los aniversarios, la Consejería de Educación y Cultura hubiera sacado alguna línea de financiación para proyectos de investigación de especialistas que se dedican al periodo altomedieval y, sobre todo, a la época del Reino de Asturies, a su formación y a las relaciones con otros reinos. Esto podría haberse hecho a través de la Universidad, facilitando a los estudiantes de Historia Medieval que pudieran abordar estos temas tan interesantes. Por nuestra parte, estamos organizando uno de los dos congresos internacionales. En ellos, especialmente en el de arqueología, que se va a celebrar en julio, queremos reunir a la mayor cantidad posible de investigadores para que nos ofrezcan sus datos sobre el Reino de Asturies, que nos hablen cada uno desde su perspectiva –desde el que excava caminos hasta el que estudia necrópolis, desde el que estudia el reino islámico en el siglo IX hasta los que trabajamos aquí en Asturies o en Cataluña–, que nos expliquen qué estaba pasando en el solar ibérico durante la formación y desarrollo del Reino de Asturies y cuáles eran las relaciones de todos esos territorios con el Reino de Asturies. Esperamos ofrecer unas perspectivas amplias y que las personas que asistan salgan satisfechas de escuchar a los especialistas. Hemos aceptado 25 comunicaciones procedentes de España y Portugal, además de las seis ponencias que marcan las líneas fundamentales del congreso, centradas en la arqueología y en los datos que se han encontrado, de manera que se podrá hablar con las personas que han realizado dichos descubrimientos, y no de castillos en el aire. Creemos que es el lugar y la forma adecuados para avanzar en el conocimiento de lo que fue el Reino de Asturies y lo que significó en su época.

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